Autoestima, herida de humillación y comida


Voy a ser muy directo en este artículo, no quiero que afecte a tu autoestima, sólo quiero agitarte un poco para que muevas ficha.

Cuando callas te lo comes todo. Lo tragas, lo engulles, piensas que te da la felicidad, pero sólo te lleva a saciar tu propia culpa, la de haber perdido tu dignidad ante el hombre, seguramente por alguna falta de respeto.

Te presento a la herida de humillación representada en la comida, los atracones de dulce y de lo que no es dulce, generalmente la herida de humillación implica grasa en el cuerpo. A medida que la herida sea más profunda, más grasa. (no siempre se cumple)

Ella te deja avergonzada de tu comportamiento, porque quiere que te sientas como una niña cochina y sucia que avergüenza a la familia. (este comentario puede dolerte pues es el origen de tu herida de humillación, te amo, no te marches)

Entonces tu herida de humillación te roba por completo tu autoestima y te obliga a tragar la mierda que no deseas, pero que en el fondo no sabes vivir sin ella.

La herida de humillación es puro impulso con la comida, es una animal que devora lentamente cada bocado porque sabe que la panzada va a ser grande y larga.


Observa como mina tu autoestima, cada vez no puedes parar de comer…


La Mujer que vive la herida de humillación, come de más porque en su sistema familiar ocupa una posición más grande de lo que le toca.

Ahí está la clave, revisar el origen de esa herida emocional. Buscar la solución de ese conflicto interior de esa niña herida seguramente avergonzada por su madre alguna vez en público. Una bofetada, un que sucia estás, guarra no te toques la vagina…

No tienes que quedarte atrapada buscando ese episodio, no hace falta para sanar la herida.


La herida de humillación, necesita tanto protegerse de los abusos que crea grasa como barrera.


La Mujer que vive la herida de humillación, siente que su autoestima es nula, porque pocas veces confía en si misma para cortar por lo sano. Ese modo “agacho la mirada después de un cabreo con un hombre y vuelta a empezar…”

Generalmente tenderás al dulce, al chocolate, porque estás buscando dulzura. Estás buscando a tu Santa Madre.

Tienes un trabajo pendiente con ella, incluso puede que estés cargando con su culpa y la culpa de tus ancestras.

Estas ancestras, también fueron humilladas y gestionaban la relación con la comida igual que tú. Pagaban con la comida lo que les flagelaba por dentro.

Hay que honrar a esa primera mujer de tu clan que fue humillada por un hombre. Porque todas las mujeres de tu clan que coméis en exceso, estáis mirando inconscientemente a esta mujer, que sólo quiere ser vista con más amor. Quiere que se le devuelva su dignidad.

No tienes que averiguar quien es esta Mujer, no te dejes llevar por la mente.

Sólo enciende una vela por esta mujer, del color que quieras, pero que sea una vela de los muertos, un velón vamos.

Por otro lado, tienes que trabajar tu herida de humillación con tu madre y con tu padre. Con los 2. ¿Porqué?

Porque nuestras heridas se forjan en la interacción con el otro o la otra. Y esa interacción genera un efecto boomerang, un efecto respuesta en el otro. Por lo tanto debemos observar la herida a través de los 2 progenitores.

Además la herida de humillación, suele venir acompañada por alguna otra amiguita. Por ello y para elevar tu autoestima, te propongo…

Que participes en mi próxima edición de mi Acompañamiento Grupal Online para que experimentes el amor fuera de tus heridas emocionales. Suena bien

¿Verdad? Llevo 4 años realizándolo y es maravilloso poder hacerlo.

La próxima vez que te veas comiendo en exceso pregúntate, ¿Por qué me siento culpable?. Ven conmigo!

Por la Virgen María, la mujer que más Sufrió, únete al proceso grupal. Verás como cambia todo.

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ES POSIBLE ENCONTRAR UN EQUILIBRIO CON LA COMIDA SIN PRESTARLE ATENCIÓN A DIETAS, SÓLO FIJÁNDOTE EN LO EMOCIONAL. 

Un abrazo Mujer Poderosa!